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jueves, 26 de mayo de 2011

empezemos por la raíz del problema

Por: Erick Espino

Cuando imaginamos al arquetipo de ciudadano vemos a una persona solitaria y oprimida que busca ganarse la vida en ciudades en expansión consumidos por el aburrimiento de la cotidianidad y el ocio en su tiempo libre, esta es la ilación que llamamos vida. De la que somos presas todos. Sin darnos cuenta, dormidos por la monotonía de trabajos sedentarios y vacíos trabajando en cosas tediosas para comprar cosas que no necesitamos, ya que creemos necesitar esta determinado por el comercial que vimos en una de nuestras tantas horas de “descanso” en las que se nos instruye en como debemos pensar y actuar alienados, confundidos por realidades que distan tanto de la nuestra, donde las mentiras que se incluyen de forma tacita en medio de verdades que por nuestra idiosincrasia reconocemos como universales, estas mentiras nos gobiernan, haciéndonos indiferentes a realidades más cercanas como el campesino del área rural, el harapiento indigente que pide un quetzal en la esquina o los niños que mueren de hambre, las cuales son realidades que deberían llorar en las calles pero en vez de eso nos consolamos diciendo que nada es perfecto, y las ignoramos, un poco por que nos condicionan a no verlas, y otro poco por que duele hacerlo, pero más que todo por las ignoramos por cruda y llana indiferencia, preferimos no verlas buscar formas de alcanzar las realidades que nos muestran las comedia y programas de la tele.

Estas alimentan las ilaciones que nos hacen olvidar nuestras vidas un tanto vacías, aclarando que no es por que no estén llenas de cosas en si, sino por que introducimos en ellas cosas vacías y sin sustancia, nos ilusionamos cundo pensamos que estamos mas cerca de ser felices como en estas realidades se muestra aún a costa de pisar las realidades, vidas y los sueños de nuestro prójimo, esto es el combustible que alimenta nuestras vanas ilaciones, queremos alcanzar la felicidad a través de nuestro “bienestar económico” o mejor dicho estabilidad económica pero con dinero podes comprar un buen colchón mas no horas de sueño, un teléfono pero no que nos llamen las personas que amamos, podes comprar una casa mas no un hogar podes, comprar un traje caro pero no la autoestima, la mejor forma de aumentar la autoestima y la felicidad de las personas es hacer buenas obras por que aún que no se piense así es mas bien aventurado dar que recibir.

Cualquiera diría que estoy siendo muy negativo que describo una vida gris, pero tengamos el valor de darle una oportunidad a esta punto de vista, tal vez así comprendamos, que el mundo esta como esta no a causa de los políticos, el sistema, el pasado, las trasnacionales, etcétera sino que es culpa de la persona que miras al espejo cada mañana. No digo que no hay nada que hacer, todo lo contrario cuando parece que las cosas No pueden cambiar es el momento justo para cambiarlas, hablo de un cambio de conceptos. El presidente gringo Thomas Jeferson dijo “cada generación necesita una revolución” y en estas los jóvenes son cruciales, han utilizado sus energías para iniciar batallas contra la esclavitud, el colonialismo, los derechos de la mujer, la segregación racial y siempre que la situación parezca ser peor los jóvenes actúan, revolucionan y cambian las cosas, pero me temo que esta vez todo el sistema trabaja para impedirnos darnos cuenta de la gravedad del problema, de lo serio de la situación.

Cuando hablamos de la catástrofe que presupone el cambio climático, hablamos de un tema que nos gusta minimizar pero esto es como cuando se minimizaba el esclavismo al decir a no están malo que trabajen sin pago alguno, son cosas ni que fueran personas, no es tan malo son negros no personas, son mujeres para que quieren votar que se estén en sus casas, hoy decimos solo es el planeta no siente, no opina, no es como si nos afectara si le pasa algo. O si?

Un cambio de concepto, una revolución no de armas, ni huelgas de hambre, no de balas sino de ideas, cambios de hábitos, empezando por un cambio esencialmente urgente, deshacernos de la indiferencia, ya no decir estas frases como "que el gobierno lo arregle" "que el vecino haga". La indiferencia es el cáncer de nuestra sociedad. No se trata de mi, es de nosotros de quien te hablo, nosotros mismos, no de nuestros hijos porque a este paso basta un par de grados más y no se si tendrán donde vivir.

La pregunta que debemos hacernos hoy es: ¿estoy dispuesto a hacer un cambio en mi estilo de vida para ayudar al mundo donde vivo?

El planeta espera tu respuesta

martes, 27 de abril de 2010

Por una conciencia ecológica

Por Manuel Poroj

Al revisar bibliografías en una vieja colección de la Revista Economía de la USAC del periodo 1970 a 2006, específicamente la #135 de 1998, encontré un ensayo que me llamo la atención. Se hacía referencia a lo que hoy en día ha tomado importancia: el tema ecológico y ambiental en el mundo, y cómo en la sociedad se ha iniciado la formación de grupos ambientalistas quienes plantean demandas concretas en contra de acciones emprendidas por los “gobiernos” en detrimento de los recursos renovables y no renovables, ejemplo de ello: La Cumbre de la Tierra en Río de Janeiro Brasil y la suscripción del Protocolo de Kyoto sobre el cambio climático(1992), la cumbre de la Tierra en Johannesburgo en Sudáfrica (2002), la XV Conferencia Internacional sobre el Cambio Climático y el protocolo de Copenhague (2009), La Cumbre contra el Calentamiento Global en Bolivia (2010), las protestas de las comunidades aledañas en las mineras de San Marcos, en San Juan Sacatepéquez y por la laguna del Tigre en Guatemala durante este ultimo quinquenio. Ante tal situación se observa como irónicamente los oídos sordos de los líderes internacionales y la indeferencia de las autoridades nacionales hacen caso omiso a las consultas populares, de habitantes afectados por la instalación de mineras en el país, ensombreciendo sus demandas.

En el presente y breve ensayo quiero someter a discusión la duda de cómo debe entenderse la Economía ecológica y como debe darse la creación transgeneración de una conciencia ecológica. Y según se presente la oportunidad de apertura al debate seguiré profundizando en el tema con posteriores ensayos.

En dicha revista Alfred Schmidt, (filósofo alemán, 1987) expone que «la problemática ecológica ha llegado a tales dimensiones, que sobrepasa toda discusión meramente académica» y que «el progreso se ha convertido desde hace tiempo en una cuestión de la sobrevivencia humana». Ante tales afirmaciones, comparto de hecho que sí, se ha sobrepasado la teoría existente ya que es un problema latente, implícito y explicito que afecta a todos —en este caso me refiero a todos seres animados e inanimados del planeta— y las generaciones venideras. Sin embargo debe de teorizarse para poder tener una aproximación de cómo las relaciones sociales pasadas y actuales han contribuido al deterioro de los recursos naturales del planeta Tierra, que hasta ahora es el único que da señales de vida. Por aparte el segundo enunciado, nos incita a tomar una postura política e que nos ayude a identificar a qué progresos se refiere, si este ha sido social en temas de género, étnico, etario, transgeneracional o simplemente se hace referencia al aspecto económico y si el beneficio ha sido para todos o solo para algunos.

De entrada el autor hace una crítica a las deficiencias que han presentado los distintos modelos de organización social que han pasado por la historia, en especial al modelo de mercado que presentado frecuentes caídas en su historia—el cual abordaremos en posteriores ensayos—. A estos modelos «se les reprocha el pasar por alto el límite de la tierra, las capacidades de carga de la ecósfera y la escasez de los recursos. Por ello se les hace cómplice de los daños del medio ambiente que se pueden observar en todo el mundo» (Fetscher, 1985 citado por Schmidt, 1998:64). Esta crítica, a consideración del autor, es sostenida si se le concede al desarrollo del conocimiento y la tecnología un “factor de configuración” de la historia, criterio esgrimido principalmente en las sociedad de inicios de siglo XX que en sus albores fueron satanizadas y en la actualidad son consideradas “caducas” y “rígidas con la libertad”. Empero, iniciadores de dicha propuesta de organización social plantearon dentro de sus primeras críticas al modelo actual: una critica ecológica. En la que plasmaban que «las intromisiones humanas puede dañar sensiblemente el equilibrio natural», e inclusive fue problema planteado antes que el biólogo Ernest Haeckel, quien introdujo por primera vez el término ecología al debate científico. Estas críticas no han sido tomadas dentro del análisis teórico y practico del problema ambienta actual.

Durante su desarrollo teórico y crítico, se discute sobre la creación de la conciencia ecológica, que es concebida como la apropiación —y en este caso diría empoderamiento—, del conocimiento científico y de los avances tecnológicos de la sociedad actual para hacerlas corresponder a unas relaciones sociales acordes con el ecosistema, en donde el cuidado de este último prime y sea en beneficio de la mayoría que en él coexisten. Pero, ¿cómo lograr este beneficio?, ante tal cuestión se lanza de manera burda y general una respuesta tentadora, la cual rezaría: de que el ser humano podría dar un viraje a la perilla que aumenta el flujo de la polución en los vientos, aguas, mares y encerrar la depredación de los bosques y las especies, así como engrillar el desgaste y mal uso de los recursos naturales con la apropiación de una conciencia ecológica y ambiental coherente a la naturaleza y la sociedad. Entonces, ¿cómo crear una Conciencia ecológica y ambiental? ¡¡¡Pues, esa es la tarea que nos hemos planteado en Manos Verdes!!!