Conciencia Ecológica
Entonces, acudimos al
suicidio de la especie humana por culpa de un sistema social y económico
antropocéntrico, egocéntrico, especista y depredador
Manuel Poroj
Por
ello nace Manos Verdes, en las reuniones nocturnas en un “restaurante de comida
rápida”. Entre discusiones sobre cuestiones de política y sociedad, religión y
literatura, entre estudiantes de distintas disciplinas, trabajadores en
distintas áreas se discutió sobre la necesidad encausar nuestros esfuerzos en
las problemáticas que nos afectan como jóvenes, y en consenso se estableció que
el tema ecológico y ambiental son los que nos afectas de forma inmediata.
De
ahí las reuniones para conformar Manos Verdes. La primera discusión era conocer
cómo puede abordarse el tema ambiental, y la producción y el consumo fue el
factor común de análisis, de ahí dos posturas en contraposición: lo ecológico y
lo ambiental.
Las
diferencias:
La
economía ambiental se diferencia de la economía ecológica en que sus postulados
parten de sus propios instrumentos económicos para analizar los problemas
ambientales de origen antrópico. Mientras que la Economía Ecológica tienen la
ventaja de ser transdisciplinaria ya que debe estudiar los problemas
ambientales derivados de la relación entre
ecosistemas naturales y el sistema económico. De ahí de su necesidad de
utilizar las ciencias abstractas y naturales, y las ciencias sociales y sus
disciplinas para interpretar la problemática ambiental.
Las
principales debilidades de la económica ambiental estriban en que:
· Basa
sus análisis de la teóricas neoliberales y keynesianas el cual desde ya
establece un marco de análisis cerrado. En este sistema no es posible un
proceso económico sin la incorporación de la materiales originados en la
naturaleza y que estaría por fuera del diagrama, tampoco un proceso económico
que genere desechos.
·
También,
la mayoría de mercancías producidas tienen un precio de mercado:
mercancía-dinero, dinero-mercancía. Por ejemplo: si vendemos un mineral no
renovable, como el petróleo, el oro o el
hierro, obtendremos un equivalente en dinero, pero con ese equivalente de
dinero ¿podremos obtener el mineral si es que hubiera?
·
Y
la no corresponsabilidad del nivel de precios y el stock de un producto, como resultado de la oferta y demanda: si los
precios aumentan es porque la oferta es menor a la demanda y viceversa. Por
ejemplo:
“las existencias de
un animal silvestre que sea cazado en forma deportiva, como el ciervo. Veremos que a medida que la caza se
incrementa, los ejemplares de ciervo disminuyen, con eso la propia caza se vuelve
más costosa, es necesario de más tiempo y mayores gastos en desplazamiento para
obtener un ejemplar, hasta que llegue un momento, si la caza es mayor al
ciclo reproductivo del animal, que los ejemplares disminuyan a un nivel en que
la caza resulta demasiado onerosa, y comienza a mermar. Consecuentemente, al
disminuir la caza, los animales logran reproducirse más y otra vez recuperan
los niveles de existencias anteriores, con lo cual la caza otra vez se abarata
y comienza nuevamente el ciclo. La consecuencia es que, en el largo plazo,
la relación entre el animal silvestre y el cazador se vuelve equilibrada.”
Sin embargo, para la economía ecológica la situación es distinta: Su
esquema es abierto (véase esquema):
“ya que recibe de fuera
tanto energía solar y formas derivadas, como materiales, y al mismo tiempo disipa calor y lanza desperdicios al medio ambiente. Con este
complemento la economía ecológica estaría contemplando precisamente las
principales causas humanas de la crisis ambiental, esto es, la depredación de la
naturaleza a través de la utilización de recursos naturales a un ritmo no
recuperable, o la degradación de la naturaleza, lanzando al
medio contaminantes a un ritmo incapaz de ser reciclado por los ecosistemas.”
Y en el último ejemplo de la economía ambiental la economía
ecología responde:
“Desde una perspectiva biológica, el hecho de que la caza no extinga al
animal no significa que la cantidad de animales que sobrevivan en los momentos
de mayor caza contenga un pool
genético lo suficientemente variado como para hacer frente a futuras
enfermedades o crisis ambientales. De manera que el precio –en este caso el
costo de la caza– sólo estaría reflejando la existencia de los individuos, pero
nunca su riqueza genética intrínseca. También se podría argumentar que la
disminución de los ciervos está asociada al crecimiento o disminución de otros
seres vivos que comparten el ecosistema y dependen, sea favorable o
desfavorablemente, de los ciervos, los que se verían afectados con resultados
inciertos, aun cuando la especie ciervo no se extinga.”
Sin embargo estas
dos formas de la económica no toma en cuenta el crecimiento ilimitado del capitalismo
y la utilización indistinta de sus recursos finitos (como la minería) o
renovables (como los árboles), ya que este sistema solamente reconoce los
elementos que afectan aquellas mercancías con precios, pero ambas posturas
dejan de lado lo político y dejan de preguntarse de donde vienen las
externalidades y como introducir los factores físicos en los mercados, la
respuesta es simple:
“son las
relaciones sociales capitalistas de producción que han relegado a los valores
de uso a un segundo plano en relación con los precios, y también son las
propias relaciones de producción capitalistas que en su división social del
trabajo han separado las decisiones económicas de las políticas basadas en
criterios físico-naturales.”
