viernes, 2 de octubre de 2015

Conciencia Ecológica

Entonces, acudimos al suicidio de la especie humana por culpa de un sistema social y económico antropocéntrico, egocéntrico, especista y depredador

Manuel Poroj

Por ello nace Manos Verdes, en las reuniones nocturnas en un “restaurante de comida rápida”. Entre discusiones sobre cuestiones de política y sociedad, religión y literatura, entre estudiantes de distintas disciplinas, trabajadores en distintas áreas se discutió sobre la necesidad encausar nuestros esfuerzos en las problemáticas que nos afectan como jóvenes, y en consenso se estableció que el tema ecológico y ambiental son los que nos afectas de forma inmediata. 

De ahí las reuniones para conformar Manos Verdes. La primera discusión era conocer cómo puede abordarse el tema ambiental, y la producción y el consumo fue el factor común de análisis, de ahí dos posturas en contraposición: lo ecológico y lo ambiental.

Las diferencias:

La economía ambiental se diferencia de la economía ecológica en que sus postulados parten de sus propios instrumentos económicos para analizar los problemas ambientales de origen antrópico. Mientras que la Economía Ecológica tienen la ventaja de ser transdisciplinaria ya que debe estudiar los problemas ambientales  derivados de la relación entre ecosistemas naturales y el sistema económico. De ahí de su necesidad de utilizar las ciencias abstractas y naturales, y las ciencias sociales y sus disciplinas para interpretar la problemática ambiental.

Las principales debilidades de la económica ambiental estriban en que:

·      Basa sus análisis de la teóricas neoliberales y keynesianas el cual desde ya establece un marco de análisis cerrado. En este sistema no es posible un proceso económico sin la incorporación de la materiales originados en la naturaleza y que estaría por fuera del diagrama, tampoco un proceso económico que genere desechos. 

·        También, la mayoría de mercancías producidas tienen un precio de mercado: mercancía-dinero, dinero-mercancía. Por ejemplo: si vendemos un mineral no renovable, como el  petróleo, el oro o el hierro, obtendremos un equivalente en dinero, pero con ese equivalente de dinero ¿podremos obtener el mineral si es que hubiera?

·        Y la no corresponsabilidad del nivel de precios y el stock de un producto, como resultado de la oferta y demanda: si los precios aumentan es porque la oferta es menor a la demanda y viceversa. Por ejemplo:

las existencias de un animal silvestre que sea cazado en forma deportiva, como el ciervo. Veremos que a medida que la caza se incrementa, los ejemplares de ciervo disminuyen, con eso la propia caza se vuelve más costosa, es necesario de más tiempo y mayores gastos en desplazamiento para obtener un ejemplar, hasta que llegue un momento, si la caza es mayor al ciclo reproductivo del animal, que los ejemplares disminuyan a un nivel en que la caza resulta demasiado onerosa, y comienza a mermar. Consecuentemente, al disminuir la caza, los animales logran reproducirse más y otra vez recuperan los niveles de existencias anteriores, con lo cual la caza otra vez se abarata y comienza nuevamente el ciclo. La consecuencia es que, en el largo plazo, la relación entre el animal silvestre y el cazador se vuelve equilibrada.

Sin embargo, para la economía ecológica la situación es distinta: Su esquema es abierto (véase esquema):

ya que recibe de fuera tanto energía solar y formas derivadas, como materiales, y al mismo tiempo disipa calor y lanza desperdicios al medio ambiente. Con este complemento la economía ecológica estaría contemplando precisamente las principales causas humanas de la crisis ambiental, esto es, la depredación de la naturaleza a través de la utilización de recursos naturales a un ritmo no recuperable, o la degradación de la naturaleza, lanzando al medio contaminantes a un ritmo incapaz de ser reciclado por los ecosistemas.

Y en el último ejemplo de la economía ambiental la economía ecología responde:
Desde una perspectiva biológica, el hecho de que la caza no extinga al animal no significa que la cantidad de animales que sobrevivan en los momentos de mayor caza contenga un pool genético lo suficientemente variado como para hacer frente a futuras enfermedades o crisis ambientales. De manera que el precio –en este caso el costo de la caza– sólo estaría reflejando la existencia de los individuos, pero nunca su riqueza genética intrínseca. También se podría argumentar que la disminución de los ciervos está asociada al crecimiento o disminución de otros seres vivos que comparten el ecosistema y dependen, sea favorable o desfavorablemente, de los ciervos, los que se verían afectados con resultados inciertos, aun cuando la especie ciervo no se extinga.

Sin embargo estas dos formas de la económica no toma en cuenta el crecimiento ilimitado del capitalismo y la utilización indistinta de sus recursos finitos (como la minería) o renovables (como los árboles), ya que este sistema solamente reconoce los elementos que afectan aquellas mercancías con precios, pero ambas posturas dejan de lado lo político y dejan de preguntarse de donde vienen las externalidades y como introducir los factores físicos en los mercados, la respuesta es simple:


“son las relaciones sociales capitalistas de producción que han relegado a los valores de uso a un segundo plano en relación con los precios, y también son las propias relaciones de producción capitalistas que en su división social del trabajo han separado las decisiones económicas de las políticas basadas en criterios físico-naturales.”