Conciencia Ecológica
La dependencia de las
especies de la sociedad humana
Manuel Poroj
Lo
lamentable de todo lo anterior es que debido a la penetración de la actividad
humana para la producción, intercambio y consumo en que el mercado se apropia
de la naturaleza, se incurre a la privatización de la naturaleza, ejemplo claro
la derogada Ley Monsanto o Ley de protección de obtención de vegetales Decreto
19 -2014.
O
inclusive algo que muchos de nosotros no hemos notado pero que ridiculiza el
mal llamado nombre de especie humana, la domesticación animal, o mejor dicho la
nueva forma de esclavitud de las especies, por considerarnos superiores a ellas,
término conocido como ESPECISMO.
Por
ello debemos repensarnos como humanidad para negar el sacrificio de más especies.
O como lo expresaría un Nobel en literatura, cuando narra el camino del niño
Jesús al sacrificio de su cordero a la sinagoga:
“Entonces Jesús, como
si una luz hubiera nacido dentro de él, decidió, contra el respeto y la
obediencia, contra la ley de la sinagoga y la palabra de Dios, que este cordero
no morirá, que lo que le había sido dado para morir seguirá vivo, y que,
habiendo venido a Jerusalén para sacrificar, de Jerusalén partirá más pecador
de lo que entró, como si no le bastasen las faltas antiguas, ahora cae en otra
más, el día llegará, porque Dios no olvida, en que tendrá que pagar por todas
ellas. Durante un momento, el temor del castigo lo hizo dudar, pero la mente,
en una rapidísima imagen, le representó la visión aterradora de un mar de
sangre infinito, la sangre de los innumerables corderos y otros animales
sacrificados desde la creación del hombre, que para eso mismo fue puesta la
humanidad en este mundo, para adorar y sacrificar.”
José
Saramago, El Evangelio según Jesucristo.
El problema no es
comerse la carne de los animales, el problema estriba en la matanza inhumana y
cruel de animales por lotes para obtener una ganancia, perdiendo la relación
humano-naturaleza lo cual conlleva, a merced de la productividad, su ciclo de
vida. Y porque no decir la crianza de animales en condiciones crueles que no
solo les provocan dolor y miedo, sino que terminan en nuestros platos de comida
vendida en súper mercados y restaurantes de comida rápida, en donde nosotros
los “humanos” compramos para saciar nuestros caprichos de consumo.

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