jueves, 1 de octubre de 2015

Conciencia Ecológica

La dependencia de las especies de la sociedad humana

Manuel Poroj 

Lo lamentable de todo lo anterior es que debido a la penetración de la actividad humana para la producción, intercambio y consumo en que el mercado se apropia de la naturaleza, se incurre a la privatización de la naturaleza, ejemplo claro la derogada Ley Monsanto o Ley de protección de obtención de vegetales Decreto 19 -2014. 

O inclusive algo que muchos de nosotros no hemos notado pero que ridiculiza el mal llamado nombre de especie humana, la domesticación animal, o mejor dicho la nueva forma de esclavitud de las especies, por considerarnos superiores a ellas, término conocido como ESPECISMO.

Por ello debemos repensarnos como humanidad para negar el sacrificio de más especies. O como lo expresaría un Nobel en literatura, cuando narra el camino del niño Jesús al sacrificio de su cordero a la sinagoga:

“Entonces Jesús, como si una luz hubiera nacido dentro de él, decidió, contra el respeto y la obediencia, contra la ley de la sinagoga y la palabra de Dios, que este cordero no morirá, que lo que le había sido dado para morir seguirá vivo, y que, habiendo venido a Jerusalén para sacrificar, de Jerusalén partirá más pecador de lo que entró, como si no le bastasen las faltas antiguas, ahora cae en otra más, el día llegará, porque Dios no olvida, en que tendrá que pagar por todas ellas. Durante un momento, el temor del castigo lo hizo dudar, pero la mente, en una rapidísima imagen, le representó la visión aterradora de un mar de sangre infinito, la sangre de los innumerables corderos y otros animales sacrificados desde la creación del hombre, que para eso mismo fue puesta la humanidad en este mundo, para adorar y sacrificar.”

José Saramago, El Evangelio según Jesucristo.

El problema no es comerse la carne de los animales, el problema estriba en la matanza inhumana y cruel de animales por lotes para obtener una ganancia, perdiendo la relación humano-naturaleza lo cual conlleva, a merced de la productividad, su ciclo de vida. Y porque no decir la crianza de animales en condiciones crueles que no solo les provocan dolor y miedo, sino que terminan en nuestros platos de comida vendida en súper mercados y restaurantes de comida rápida, en donde nosotros los “humanos” compramos para saciar nuestros caprichos de consumo. 


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