CONCIENCIA ECOLÓGICA
Manuel Poroj
La supervivencia de
las especies
El
cambio climático no es una cuestión de Planeta, sino de sobrevivencia[1] de especies. Es una
cuestión de lo que se entiende por vida en este planeta[2]. El gran problema del cambio
climático no se trata de salvar al Planeta, sino de rescatar a las especies que
habitan en él. El Planeta es uno solo, sin embargo, este tiene un tiempo de
vida indefinido e independiente a la actividad humana y los efectos sociales de
la misma en la actividad natural. La muerte del Planeta depende de las
fluctuaciones del Universo, la vida y sobrevivencia de las especies dependen de
la sociedad y sus acciones sobre la naturaleza.
Ya
Noam Chomsky nos indica en su libro Hegemonía y Supervivencia que:
“Hace unos años,
Ernst Mayr, uno de los grandes biólogos contemporáneos, público algunas reflexiones
sobre las posibilidades de éxito en la búsqueda de inteligencia extraterrestre.
Estimaba que las perspectivas eran muy pobres. Su raciocinio tenía que ver con
el valor adaptativo de la que llamamos ‘inteligencia superior’, en el sentido
de la organización intelectual propia del hombre. Mayr calculó el número de
especies desde el origen de la vida en alrededor de 50 000 millones, de las
cuales solo una ‘alcanzó el tipo de inteligencia necesaria para crear una
civilización’. Cosa que se dio hace apenas muy poco, tal vez unos 100 000 mil
años atrás. La creencia general es que sólo sobrevivió un pequeño grupo
reproductor, del que todos nosotros descendemos.
Mayr
planteó que la selección tal vez no propicia la organización intelectual de
tipo humano. La historia de la vida en la tierra, escribía, refuta la
afirmación de que ‘es mejor ser listo que estúpido’, al menos si se juzga en
términos de éxito biológico. Los escarabajos y las bacterias, por ejemplo, son muchísimos
más exitosos que los hombres en términos de supervivencia. Asimismo, Mayr hizo
la más bien lúgubre observación de que ‘el promedio de vida de una especie es
de unos 100 000 años’.
Ingresamos ahora en un periodo de la
historia humana que podría dar respuesta a la pregunta de si es mejor ser listo
que estúpido. La perspectiva más esperanzadora está en que la pregunta no tenga respuesta. Si obtiene una
respuesta terminante, esa respuesta solo puede ser que los humanos fueron algo
así como un ‘error biológico’, habiendo utilizado sus 100 000 años asignados para
aniquilarse entre ellos y de paso acabar con todo lo demás.
Sin
duda alguna, la especie humana ha desarrollado la capacidad de hacer
precisamente esto; y un hipotético observador extraterrestre bien podría
concluir que los humanos han dado prueba
de esta capacidad a lo largo de la historia, de manera dramática en los últimos
cien años, con su ataque contra el ambiente que sustenta la vida, contra la
diversidad de organismos más complejos y con un frío y deliberado salvajismo,
también contra sus semejantes.”

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