miércoles, 30 de septiembre de 2015

CONCIENCIA ECOLÓGICA

Manuel Poroj

La supervivencia de las especies

El cambio climático no es una cuestión de Planeta, sino de sobrevivencia[1] de especies. Es una cuestión de lo que se entiende por vida en este planeta[2]. El gran problema del cambio climático no se trata de salvar al Planeta, sino de rescatar a las especies que habitan en él. El Planeta es uno solo, sin embargo, este tiene un tiempo de vida indefinido e independiente a la actividad humana y los efectos sociales de la misma en la actividad natural. La muerte del Planeta depende de las fluctuaciones del Universo, la vida y sobrevivencia de las especies dependen de la sociedad y sus acciones sobre la naturaleza.

Ya Noam Chomsky nos indica en su libro Hegemonía y Supervivencia que:

“Hace unos años, Ernst Mayr, uno de los grandes biólogos contemporáneos, público algunas reflexiones sobre las posibilidades de éxito en la búsqueda de inteligencia extraterrestre. Estimaba que las perspectivas eran muy pobres. Su raciocinio tenía que ver con el valor adaptativo de la que llamamos ‘inteligencia superior’, en el sentido de la organización intelectual propia del hombre. Mayr calculó el número de especies desde el origen de la vida en alrededor de 50 000 millones, de las cuales solo una ‘alcanzó el tipo de inteligencia necesaria para crear una civilización’. Cosa que se dio hace apenas muy poco, tal vez unos 100 000 mil años atrás. La creencia general es que sólo sobrevivió un pequeño grupo reproductor, del que todos nosotros descendemos.

         Mayr planteó que la selección tal vez no propicia la organización intelectual de tipo humano. La historia de la vida en la tierra, escribía, refuta la afirmación de que ‘es mejor ser listo que estúpido’, al menos si se juzga en términos de éxito biológico. Los escarabajos y las bacterias, por ejemplo, son muchísimos más exitosos que los hombres en términos de supervivencia. Asimismo, Mayr hizo la más bien lúgubre observación de que ‘el promedio de vida de una especie es de unos 100 000 años’.

         Ingresamos ahora en un periodo de la historia humana que podría dar respuesta a la pregunta de si es mejor ser listo que estúpido. La perspectiva más esperanzadora está en que la pregunta no tenga respuesta. Si obtiene una respuesta terminante, esa respuesta solo puede ser que los humanos fueron algo así como un ‘error biológico’, habiendo utilizado sus 100 000 años asignados para aniquilarse entre ellos y de paso acabar con todo lo demás.

Sin duda alguna, la especie humana ha desarrollado la capacidad de hacer precisamente esto; y un hipotético observador extraterrestre bien podría concluir  que los humanos han dado prueba de esta capacidad a lo largo de la historia, de manera dramática en los últimos cien años, con su ataque contra el ambiente que sustenta la vida, contra la diversidad de organismos más complejos y con un frío y deliberado salvajismo, también contra sus semejantes.”





[1] Dicho de una persona: Vivir después de la muerte de otra o después de un determinado suceso. Vivir con escasos medios o en condiciones adversas.
[2] Fuerza o actividad interna sustancial, mediante la que obra el ser que la posee.

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