Conciencia Ecológica
La importancia de la
conciencia ecológica
Manuel Poroj
La creación de la conciencia ecológica,
es concebida como la apropiación —y en este caso diría empoderamiento—, del
conocimiento científico y de los avances tecnológicos de la sociedad actual
para hacerlas corresponder a unas relaciones sociales acordes con el
ecosistema, en donde el cuidado de este último prime y sea en beneficio de la
mayoría que en él coexisten. Pero, ¿cómo lograr este beneficio?, ante tal
cuestión se lanza de manera burda y general una respuesta tentadora, la cual
rezaría: de que el ser humano podría dar un viraje a la perilla que aumenta el
flujo de la polución en los vientos, aguas, mares y encerrar la depredación de
los bosques y las especies, así como engrillar el desgaste y mal uso de los
recursos naturales con la apropiación de una conciencia ecológica coherente a
la naturaleza y la sociedad. Entonces, ¿cómo crear una Conciencia ecológica y
ambiental? ¡¡¡Pues, esa es la tarea que nos hemos planteado en Manos Verdes!!!
Los elementos constitutivos son
el empoderamiento de los conocimientos científicos y el desarrollo tecnológico
de las actuales relaciones sociales, que en primera instancia deberían ser
consecuentes y correspondientes al ecosistema. El conocimiento científico y
tecnológico presente es superior a las sociedades antiguas y medievales. Este
avance, no obstante, ha representado el desequilibrio y la enajenación del
ecosistema, subordinado a la particularidad de intereses gananciales. En donde
la naturaleza «deja de reconocerse» como el hogar en el que se convive y
proporciona fuerzas para mantener la supervivencia de los elementos que en ella
subsisten. Contexto que se corrompen a la lógica expuesta supra: conocimiento y
desarrollo tecnológico correspondiente al devenir histórico de la naturaleza,
es decir un naturalismo
histórico.
Por ejemplo los conocimientos de
las ciencias naturales como el avance de la física en la mecánica clásica,
electromagnética, termodinámica y mecánica estática, física quántica y la
teórica de la relatividad. Han sido discernimientos que siguen aportando
extraordinarios progresos al ser humano y han significado beneficios en el
combate de problemas sociales y un acercamiento para minorizar los fenómenos
que la naturaleza ejerce sobre sus relaciones sociales. Todo esto desde una
perspectiva antropocéntrica del naturalismo histórico y del desarrollo de I+D
(investigación y desarrollo) —perspectiva que se discutirá en futuros ensayos,
desde un enfoque más amplio de la emancipación social y de las comunidades
autóctonas y originarias—.
Sin embargo, estos
discernimientos sobre la naturaleza en su «reconocimiento teórico de sus leyes
autónomas» aparecen no solo como una «artimaña a las necesidades humanas» sino
que coadyuva a la particularidad bi-relacional aparente: ganar-ganar. Es decir,
violentar la naturaleza, y contraponerse a objetivos socio-ambientales, a favor
de intereses céntricos, antropocéntricos, egoístas y especistas. Lo anterior no
implica subestimar la importancia de las ciencias exactas en la naturaleza y la
sociedad, sino de dar respuesta en cierta medida a la pregunta sobre ¿a quién
beneficia el desarrollo del conocimiento y de la tecnología?
Es también loable la acción que
actualmente la bioquímica ha realizado en las maquinas denominadas células o
celdas de combustible. Máquinas para ser utilizados en los vehículos de
hidrógeno que usan combustible alternativo de hidrógeno diatómico como su
fuente primaria de energía para propulsión. Empero, ¿por qué no se han
implementado? La respuesta de un buen economista, por un lado, invocaría los
altos costos que su implementación representa a la empresa productora. Por
otro, un economista ambiental estimaría el punto óptimo entre costo ambiental y
costo económico, y un tercer economista ecológico, optaría por que se utilizara
una bicicleta. Pero por qué pensar en el producto y no pensar en la gente que
se beneficiaría con su implementación. Tal vez económicamente representa un
mayor el beneficio que costo económico, a costa de las pérdidas sociales que
puede ser mayor al beneficio empresarial —Clásico, se socializan las perdidas y
se privatizan las ganancias—.
¿Serán las altas inversiones de
petróleo que tiene de los pies a dicho invento?... mmm, o las actuales
inversiones hechas en Latinoamérica y no digamos en Guatemala con el objeto de
producir bio-combustible, que tienen como base el consumo de palma africana y
alcohol de caña de azúcar. A mi parecer, ¡no lo creo! Algunos opinan sobre las
maravillas que traerá consigo la plantación de palma africana y la producción
de combustible de azúcar, la que beneficiará a los habitantes de Izabal, que se
encuentran cerca del refugio de vida Silvestres Bocas del Polochic ubicado en
Ramsar, la región de la Franja Transversal del Norte y Sur del Petén (SAVIA,
2009: 18). Quienes sin tomar en consideración que la plantación de palma
africana y la siembre de azúcar, tanto como la zafra, traen consigo altos
niveles de polución y deteriora el suelo y el aire. Ya ustedes sabrán las
nefastas consecuencias ambientales, económicas y sociales que trajeron consigo
el cultivo de algodón y su desaparición dentro de la producción nacional, por
no mencionar las políticas.
Otro ejemplo de ello es que
actualmente el «cultivo de la palma africana, es reciente en la región… [que]
comenzó hace 4 ò 5 años; sin embargo su expansión avanza aceleradamente en
zonas vecinas a las áreas protegidas, principalmente en dos puntos de la zona
de amortiguamiento que en su totalidad cubren una extensión de 4,635
hectáreas...
…este cultivo se concibe en una fuerte
de amenaza a las áreas protegidas, como es el caso de Las Arenas al Norte de
San Román (área protegida ubicada en el Petén), ya que comunidades enteras, han
vendido sus parcelas para convertirlas en plantaciones de palma» (Plan maestro
[…] Petén 2008-2012 citado por SAVIA, 2009:19).
Claro, únicamente daña el medio
en donde pobladores por razones de pobreza explotan inmoderadamente sus
recursos, esto gracias a la falta de proyectos que ofrezcan el conocimiento y
estrategias de una explotación adecuada a los suelos del lugar sin destruir sus
componentes naturales y que beneficien el entorno natural y la economía del
lugar.
Además, las nuevas plantaciones
de palma africana que han sido introducidas, son especies originarias de otros
países a las que no se les ha aplicado un estudio de impacto ambiental, antes
de ser plantadas en Guatemala, y si los hay deben darlos a conocer. El ambiente
y cambio climático han contribuido a que las especies migrantes invadan y
aniquilen la flora de nuestras tierras, depredado y afectando al mismo tiempo la
fauna (queda de más decir los lagos de Amatitlan, Izabal y Atitlan). Quedando
corto este análisis, si se compara con los problemas de seguridad alimentaria y
nutricional que durante años afecta a las generaciones guatemaltecas. Pareciera
una estrategia cuidadosamente sistematizada el que a falta de información, los
lugareños y dueños de parcelas ignoren las grandes consecuencias que trae
consigo el introducir incontroladamente especies desconocidas y sin control en
su plantación.
En pocas palabras, el conocimiento
y la tecnología no se encuentran en manos de todos. Y quienes lo producen ¿son
realmente consientes del objetivo de sus aportaciones científicas? Y quienes
relativamente no lo tienen ¿Qué deben hacer? Ante tal situación la educación
familiar, comunal, formal y popular es importante para el empoderamiento ecológico
de la población excluida de dichos conocimientos, y quienes lo tienen de
compartir el avance de los mismos. Estos últimos actores, también deben de
contrastar sus conocimientos científicos con los saberes populares para
corresponder a un sinnúmero de contextos particulares. Contextos y situaciones
de la niñez y juventud, mujeres e indígenas, personas excluidos por su
preferencia sexual y situación socioeconómica, todos los seres comprometidos o
no con la Naturaleza. Pero queda en el tapiz otra discusión: el empoderamiento
de los conocimientos y avances tecnológicos no son la única salida de la
destrucción ambiental, sino de la eliminación de la enajenación entre humanidad
y naturaleza.
Entonces el
problema moral se encuentra en la separación entre la naturaleza y el humano, y
esa necedad de apropiación privada y mercantilización de la naturaleza. Por
ello Manos Verdes plantea la necesidad de crear una Conciencia Ecológica ante
la explotación de la Tierra en todas sus direcciones, por el SISTEMA DE
ECONOMÍA-MUNDO capitalista con el objeto de reproducirse cualitativa y
cuantitativamente. El problema de la separación humana y la naturaleza, estiba
en que no se reconoce al ser humano como parte orgánica de ella, ya que el
hombre vive de la naturaleza; esto quiere decir que la naturaleza es su cuerpo
con el que debe permanecer en un proceso continuo a fin de no perecer. La vida
física y espiritual del hombre depende de la naturaleza lo que significa que la
naturaleza se relaciona consigo misma.
Es imperante hacer
notar que el humano no está en la naturaleza sino que es naturaleza, ya que ésta le ofrece a la humanidad sus medios de
vida. En el actual sistema el Planeta Tierra se convierte en propiedad privada
con la problemática de quien la tiene y de quien no la tiene, por lo que estos
últimos deben entregar su trabajo a quienes son dueños de la naturaleza. Por
consiguiente el trabajador convierte a la naturaleza en algo extraño en un
mundo ajeno, hostilmente contrapuesto al trabajador. Esta separación es de carácter
histórico y es la base del sistema actual.
Sin embargo, la conciencia
ecológica no está terminada y debe buscar construir “esa unidad esencial plena
del humano con la naturaleza, la verdadera resurrección de la naturaleza, el
naturalismo consumado en la humanidad y el humanismo consumado de la naturaleza,
cuya responsabilidad de la humanidad es transmitirla mejorada a las futuras
generaciones.” Carlos Marx.















